Anglicanismo
El Anglicanismo
es la religión mayoritaria en Inglaterra. Basada en los principios del catolicismo
y el calvinismo, posee rasgos particulares, vinculados a la historia del país
que la vio nacer en el siglo XVI. Fue fundada por el rey Enrique VIII y, desde
entonces, todos los reyes de Inglaterra sucesivos han sido cabezas de la Iglesia
Anglicana. Ahora bien, en este artículo trataremos de profundizar, no sobre
sus aspectos doctrinales, sino sobre su postura ante la donación de órganos.
A juicio del Señor Henry Scriven, Capellan de la Iglesia Anglicana de St. George,
en Madrid, su postura ante la donación no difiere en lo esencial de la mantenida
por la Iglesia de Roma. La Comisión de Responsabilidad Social del Sínodo
General de Inglaterra, organismo dedicado a la redacción de documentos sobre
problemáticas modernas para el debate en la Iglesia Anglicana no se ha declarado
nunca a favor o en contra de la donación. Aún así, Henry Scriven declara: “No
hay documentos oficiales al respecto, pero creo que estamos de acuerdo en este
punto con la Iglesia Romana.”. Esto es tanto como decir que moralmente se entiende
como un acto de generosidad y amor al prójimo, dado que San Pablo habla del
principio del amor a los demás a través de la entrega de uno mismo y la caridad,
en el Capítulo 13 de su 1era Carta a los Corintios. Y desde luego, teniendo
en cuenta que el mismo Jesucristo tuvo compasión, se preocupó de la salud corporal,
espiritual y emocional de sus contemporáneos. “La palabra salvación que tantas
veces se menciona en las Sagradas Escrituras -añade Scriven- tiene mucho que
ver con el término sanación.
El Capellán Scriven, además, no distingue entre donación a un familiar y donación
a un desconocido, considerando que en ambos casos le mueve al donante la intención
de salvar una vida. Eso sí, no ve quién sino los parientes del difunto al que
deben extraerse los órganos pueda decidir a la postre sobre la conveniencia
o no de hacerlo, por más que, a veces, así se corra de riesgo de no respetar
la voluntad del fallecido. ”Creo que éticamente resulta aceptable que los familiares
decidan sobre este particular, aún tomando en consideración que pudieran no
estar del todo informados sobre la voluntad de donar sus órganos expresada por
el finado”.